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Lanternfish
Un medidor de la oscuridad del cielo
En dos segundos se obtiene una medida precisa de la oscuridad del cielo, visible en la pantalla.
199 € IVA incluido

Es la luz que, en lugar de alumbrar el suelo, se escapa hacia arriba, debido a farolas mal orientadas, focos de naves y polígonos, escaparates encendidos toda la noche, la iluminación de un campo de fútbol... Esa luz rebota en el aire y el cielo, en vez de quedarse negro, se queda de un gris anaranjado.
Las estrellas siguen ahí, pero dejan de verse. En el centro de una ciudad a simple vista, se cuentan unas pocas decenas de estrellas, sin luces se distinguirían miles.
Y no es solo una pena al mirar al cielo, afecta también al ecosistema. Los insectos se agotan dando vueltas alrededor de una farola hasta que caen. Muchas aves migran de noche orientándose por el cielo, y con la luz se desvían. También a nosotros nos afecta, dormir con claridad alrededor no es lo mismo que dormir a oscuras.
La parte buena es que, a diferencia de casi cualquier otra contaminación, esta se arregla fácilmente: apagando las luces. No deja residuo ni hay que limpiar nada.
La noche en que se apaga una luz, el cielo mejora.
De forma similar a un termómetro indicando la temperatura, el Lanternfish mide con precisión la oscuridad.
Se apunta al cielo, se pulsa el botón y en la pantalla sale un valor. Eso es todo. Cuanto más alto, mejor el cielo.
Para hacerse una idea: en el centro de una ciudad ese número anda por 17 o 18. En un pueblo pequeño, cerca de 20. Y en los sitios que los aficionados llaman cielos oscuros, pasa de 21 (22 siendo el máximo práctico). La diferencia entre 18 y 21 es la diferencia entre ver la Luna y cuatro estrellas, o ver la Vía Láctea cruzando el cielo de lado a lado.
En la pantalla se muestra la palabra MPSAS: es el nombre técnico de esta medida, magnitudes por segundo de arco cuadrado. No es necesario saber el significado exacto, pero básicamente indica la cantidad de luz (en magnitudes, la misma medida utilizada para indicar el brillo de las estrellas) por unidad de "superficie" del cielo - en vez de metros2, siendo una esfera, se mide en grados2, o en este caso, segundos de arco2: un cuadrado de un segundo de arco por lado. Por curiosidad - la superficie de la luna vista desde la tierra es de aproximadamente 2.5 millones de segundos de arco2.
Sabrás si esta noche merece la pena sacar los prismáticos, si el sitio al que vas de acampada tiene mejor cielo que tu terraza, y cuánto empeora cuando encienden el polideportivo de al lado.
A cualquiera a quien le guste el cielo y ya tiene telescopio, o prismáticos, u observa a simple vista.
Biólogos, parques naturales, ayuntamientos, colegios, proyectos de ciencia ciudadana o alojamientos rurales que necesitan saber cómo está el cielo de un sitio y cómo cambia con los años.
No hace falta ser astrónomo.
Llega en su caja, se enciende y ya funciona: sin complicaciones.
199 €, IVA incluido. Si la persona a la que se lo regalas mira el cielo, va a saber exactamente qué tiene en la mano.
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El Lanternfish puede registrar medidas noche tras noche, almacenando los datos en su memoria, disponibles para descargar e inspeccionar en cualquier momento, totalmente configurable.
Cuánta oscuridad ha perdido un hábitat puede dejar de ser una impresión y pasar a ser un número cuantificable. Con el Lanternfish se puede comparar el interior de un parque con su borde, o seguir año tras año si el resplandor del pueblo de al lado va creciendo.
Antes y después de cambiar las farolas. Si una renovación a LED ha reducido el resplandor hacia arriba o lo ha empeorado, Lanternfish permite ver esos datos reales. Y sirve igual para comprobar que una instalación nueva cumple lo que dice la ordenanza.
«Aquí se ven muchas estrellas» lo dice todo el mundo. ¿Por qué no contar con una medida propia, con su fecha y su gráfica? Lanternfish permite enseñar en la web del alojamiento las mediciones reales y se puede repetir delante del cliente.
Como los datos del Lanternfish se pueden descargar en CSV, un grupo de alumnos puede cartografiar la contaminación lumínica de su pueblo, comparar el patio del colegio con las afueras o ver cuánto cambia el cielo según el tiempo que haga.
No. Si sabes usar un termómetro, sabes usar esto. Se enciende, se apunta hacia arriba y se lee el número de la pantalla.
Tiene un botón y una pantalla, y con eso se hace una medida. Para lo demás —ver el histórico, dibujar la gráfica de la noche o descargar los datos— se conecta el móvil o el portátil a su Wi-Fi y se abre el navegador. No hay ningún programa que instalar.
Sí. Registra durante toda la noche sin que nadie lo atienda, exporta los datos en CSV y se puede consultar en remoto desde la red WiFi existgente. Es el mismo aparato: no hay una versión amateur y otra profesional.
Depende del modo: en modo periódico, varias noches. En modo remoto, con WiFi activa constantemente, varias horas. Se recarga por USB-C, para operación continua con WiFi puede quedarse enchufado de forma continua.
Tal como se entrega, no soporta lluvia ni humedad excesiva que condense. Puede ubicarse en un observatorio que se cierre en esas condiciones. Si necesitas una instalación fija a la intemperie, escríbenos y lo hablamos.
En la ficha completa del Lanternfish, con todos los detalles de medición, modos de funcionamiento e interfaz.